Teresópolis

Sólo en Teresópolis, las inundaciones mataron 277 personas. El balance de víctimas en toda la sierra de Rio de Janeiro es de 668.
Con miedo, y mucho, no son pocos los habitantes de la localidad brasileña de Teresópolis, en la sierra de Rio de Janeiro, que están pensando reconstruir sus casas en el mismo lugar en que los deslizamientos dejaron poco más que escombros.
Teresópolis, con 277 muertos, es la segunda localidad más afectada por las fuertes lluvias de la semana pasada. Lo peor se lo llevó Nova Friburgo con 314 víctimas fatales. El balance en la región serrana es de 668 vidas.
Pero el panorama de casas por los suelos arrasadas por el lodo no impide que algunos de los vecinos ya estén pensando en rehacer sus viviendas exactamente en el mismo lugar sobre el que pende la amenaza de la avalancha en cuanto vuelva a llover con intensidad.
El caso es que muchos no tienen dónde ir, más que precisamente a donde yacen los restos de lo que fue su hogar.

Si no me queda otra salida, en cuanto reciba las ayudas del Estado vuelvo a la casa de Feo. Voy, coloco las baldosas en el piso alto, me olvido de los bajos y se acabó

Anderson Magalhaes
Y es que una de las principales aristas del que ya se cuenta como el segundo peor desastre natural de la historia del gigante sudamericano es el problema de la vivienda.
El boom que vive la principal economía de América Latina ha sacado a muchos de la pobreza, pero no son tantos los que han conseguido una vivienda digna. Millones viven todavía en zonas consideradas de riesgo.

“Si no hay otra salida… vuelvo”

Anderson Magalhaes

El barro arrasó los bajos de la casa que se construyó Anderson Magalhaes justo antes de que la estrenara.
El pintor Anderson Magalhaes, de 33 años, debería haberse mudado el sábado pasado a la casita que acababa de construirse, también en Teresópolis, en el barrio de Feo. “Sólo faltaba poner unas baldosas, que incluso ya había comprado y las tenía allí”, le dijo a la BBC.
El miércoles, la lluvia y los deslizamientos de tierra la arruinaron. El piso bajo acabó completamente engullido por la avalancha de barro que descendió por la ladera. “Tenía cinco sacos de cemento allí. Fue lo único que quedó de la obra”.
Magalhaes vive de alquiler en el mismo barrio, pero en una casa con una ubicación más segura.
Ahora quiere mudarse para otra zona de la ciudad, pero lo ve difícil. “Si no me queda otra salida, en cuanto reciba las ayudas del Estado, vuelvo a la casa de Feo. Voy, coloco las baldosas en el piso alto, me olvido de los bajos y se acabó”.
Ante el riesgo de nuevos deslizamientos, el pintor no duda: “En cuanto comiencen a caer cuatro gotas, todo el mundo fuera, y listo”.
Las ayudas del gobierno para construirse una nueva casa, Magalhaes las ve con escepticismo: “Sé de gente afectada por las otras inundaciones (de 2002) que hasta ahora no han recibido nada”.

Barrera contra el barro

Leandro Caldeira

La vivienda de Leandro Caldeira sirvió de parapeto para las de más abajo.
El albañil Leandro Caldeira, de 31 años, también vive en Feo. Su casa estaba unos metros por encima de la de Magalhaes, y sirvió de muro de contención para evitar que la ola de barro arrasara muchas más viviendas.  “Hasta vi un auto volando aquí al lado”, afirma.
Dentro de su casa, Caldeira muestar los estragos dejados por el desastre. El salón y la cocina están algo sucias, pero su habitación acabó inundada por el barro después de que toda una pared se fuera al suelo.
Caldeira estaba construyendo otros cuartos en el piso superior, pero sus planes quedaron suspendidos después de que Defensa Civil le ordenara salir con su mujer y sus dos hijos.
La familia tiene miedo de seguir viviendo en el mismo lugar, pero tampoco tiene alternativas.
“Defensa Civil vino y dijo que la casa estaba condenada. Pero no nos dan un lugar para ir. Honestamente, quiero terminar de construirla y espero el aval de los poderes públicos”, declara.
El albañil advirtió de que si la administración municipal no hace nada, los propios vecinos van a comenzar a limpiar las calles. De ahí, a la reconstrucción de las casas, ya sólo es cuestión de tiempo.

“Intentarlo de nuevo”

Voy a esperar un tiempo hasta ver qué pasa. Querer, no quiero quedarme, pero no sé si tengo alternativa

Vera de Fatima Machado
La casa del portero Giovane de Souza (33) y su mujer, la vendedora Vera de Fátima Machado, fue parcialmente destruida por la avalancha de Feo.El miércoles, dos paredes de la planta baja fueron derribadas por el impacto de la corriente de lodo. Pese a todo, Machado da Silva asegura que las estructuras no sufrieron daños serios, ni siquiera rayones.
“Hasta los vidrios de arriba están enteros”, insiste.
Giovane y Vera

Giovane de Souza y Vera Machado da Silva volverán a su casa si no les queda otra salida. La pareja está reticente a continuar allí. El miedo lo expresa sobre todo la mujer: según empieza a llover, ella huye colina arriba hasta un lugar que considera seguro. No obstante, y al igual que sus vecinos, no piensan esperar mucho para volver a tener una casa, sea o no en el mismo lugar de la que tienen ahora.
“Pienso en eso. Voy a esperar un tiempo hasta ver qué pasa. Querer, no quiero quedarme, pero no sé si tengo alternativa”, afirma Machado. “Si la alcaldía tarda mucho, el caso es ir a intentarlo de nuevo”.

Poderes públicos

Las autoridades son conscientes de que, por experiencias anteriores, puede ocurrir que las familias regresen al mismo lugar, pese al peligro que supone. El fiscal Leonidas Filippone afirmó que su institución ya está coordinando los trabajos con las autoridades locales para que sea la policía la que articule medidas preventivas para evitar el regreso. 
“Las casas desocupadas serán bloqueadas para evitar el retorno de las personas”, afirma.
Al respecto, la BBC se puso en contacto con las autoridades de Teresópolis, pero no obtuvo respuesta.

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